
Diego Posadas González
Doctor en ciencias de la educación, investigador postdoctoral en la Università degli Studi di Padova.
Diego Posada González es un investigador cuyo trabajo se centra en el rol de la educación con respecto a la justicia social y climática a través de la co-creación de conocimiento mediante métodos participativos como el Fotovoz. Cuenta con más de una década de experiencia como analista de políticas educativas y educador en universidades, escuelas y ONG, y ha contribuido a proyectos internacionales sobre educación en materia de cambio climático y enfoques escolares integrales para la sostenibilidad.
Introducción
La educación para la ciudadanía mundial, en todas sus formas, representa un reto complejo y multidimensional en el panorama educativo contemporáneo. En este contexto, ¿cómo puede un enfoque centrado en la justicia social, el activismo político y la gobernanza colectiva traducirse en prácticas escolares concretas y significativas?
El uso del diálogo colectivo y arte en educación tiene larga tradición (e.g. Freinet, Benaiges, entre otros). En este breve artículo voy a presentar la metodología de Fotovoz y ofrecer reflexiones basadas en su uso en tres escuelas localizadas en Argentina, Italia y Uruguay. A través del análisis de tres estudios de caso de escuelas, se examina el potencial del Fotovoz como método de investigación y educativo enfocado en la educación política como herramienta para la transformación individual y social.
Así pues, este breve artículo ofrece una reflexión basada en el uso empírico del Fotovoz en escuelas y presenta la discusión sobre su potencial para trabajar temas de educación para la ciudadanía mundial, esbozando estrategias y enfoques que pretenden construir una ciudadanía democrática, activa y consciente.
Fotovoz: orígenes y breve recorrido histórico
Los orígenes del método Fotovoz (Photovoice en inglés) se remontan a los primeros trabajos de Paulo Freire en 1970. Inicialmente, el Fotovoz hacía hincapié en el poder de las imágenes visuales para fomentar el pensamiento crítico y el cambio impulsado por la comunidad (Freire, 1987; Walker, 2023). Basándose en este concepto, Wallerstein y Bernstein (1988) propusieron que las comunidades podían empezar a transformar situaciones de conflicto debatiendo cuestiones importantes para ellas. El Fotovoz es un enfoque de investigación interactivo que emplea la fotografía para que los miembros de la comunidad, actuando como co-investigadores, identifiquen, reflexionen y aborden cuestiones clave dentro de su comunidad, con el objetivo último de promover el cambio social (Catalani y Minkler, 2010; Petteway et al., 2024).
El método fue introducido formalmente en 1992 por Caroline Wang y Mary Ann Burris, que la utilizaron como método para amplificar las voces de las mujeres marginadas en China rural invitándolas a plasmar sus experiencias a través de la fotografía (Wang y Burris, 1997).
Este enfoque combina el activismo, la fotografía y el cambio social, dando a quienes no tienen acceso a las personas responsables de las tomas de decisiones una plataforma para comunicarse a través de las artes visuales (Walker, 2023). Desde su introducción, el Fotovoz ha evolucionado y se ha adoptado en diversos contextos educativos y de investigación participativa, a menudo combinada con otros métodos para amplificar las voces de los participantes, como el collage, el dibujo y la cartografía (Mannay, 2013; Walker, 2023). El Fotovoz sirve como herramienta para la promoción, el autodesarrollo y la evaluación de necesidades, permitiendo a investigadores ampliar su comprensión de los problemas y sus complejidades (Walker, 2023).
Tradicionalmente, el Fotovoz se ha utilizado para democratizar el acceso a la comunicación para las comunidades marginadas que carecían de los recursos necesarios para utilizar la fotografía. Sin embargo, con la disponibilidad generalizada de teléfonos inteligentes, sacar fotos se ha convertido en algo accesible para personas de todo el mundo (Santinello, Surian y Gaboardi, 2022). Wang y Burris (1997) afirman que el método tiene como finalidad tres propósitos: permitir a los individuos grabar y reflexionar sobre su comunidad, fomentar el diálogo crítico a través de los debates de las fotografías y comprometer a los responsables políticos con las cuestiones planteadas. El Fotovoz se basa en la creencia de que las imágenes tienen un poderoso potencial comunicativo, y que casi cualquier persona puede utilizar una cámara para capturar representaciones significativas de sus experiencias vividas (Denzin y Lincoln, 2008).
Al combinar elementos narrativos y visuales, el Fotovoz mejora la capacidad de investigadores para comprender los problemas desde la perspectiva de los participantes, lo que la convierte en una herramienta valiosa tanto para la investigación científica como para la formulación de políticas (Freire, 1987; Walker, 2023). En líneas generales, para la implementación del Fotovoz se deben seguir una serie de pasos clave (Palibroda et al., 2009). En primer lugar, los investigadores organizan encuentros con la comunidad para identificar los problemas relevantes. Luego, se elige uno o dos temas en los cuales se centrará la actividad. Luego se le pide a participantes que tomen fotografías que representen esas preocupaciones. En general es prudente dar una o dos semanas para esa tarea. A continuación, las fotografías se presentan, codifican y debaten en pequeños grupos. El diálogo que surge en estos encuentros se analizan y comparte, junto con las fotografías en exposiciones públicas abiertas a la comunidad. Mediante este proceso de colaboración, el Fotovoz permite a los y las participantes contribuir activamente al cambio social en sus comunidades (Walker, 2023).
Uso del Fotovoz en escuelas
Este estudio pretende explorar las condiciones y prácticas educativas que conforman las actitudes y comportamientos hacia las crisis sociales, políticas y ecológicas en tres escuelas reconocidas por su trabajo hacia la sostenibilidad en Argentina, Italia y Uruguay. Se utiliza un marco histórico-cultural crítico para analizar cómo estas escuelas responden a las crisis locales y globales, haciendo hincapié en la importancia del contexto en la configuración de las prácticas pedagógicas.
El objetivo principal de esta investigación [1] es estudiar cómo la educación formal puede proporcionar apoyo y herramientas a los y las estudiantes mediante el desarrollo de conocimientos, habilidades y conciencia crítica para abordar las crisis entrelazadas a nivel social, ambiental y político.
Al examinar cómo diferentes escuelas han aplicado pedagogías críticas y transformadoras en tres contextos diversos, este estudio identifica los puntos fuertes y los retos potenciales para integrar los enfoques pedagógicos críticos en los sistemas educativos convencionales. Estas ideas pretenden apoyar el desarrollo de políticas y programas educativos mejor equipados para responder a las complejas y polifacéticas crisis de los tiempos que corren.
Estudios de caso
Las tres escuelas seleccionadas para este estudio son conocidas a nivel nacional, y en ocasiones internacional, por su trabajo orientado a la sostenibilidad. Estas tres escuelas se encuentran en Argentina, Italia y Uruguay.
Los criterios de selección de estas escuelas fueron: i) relevancia y consolidación de un proyecto educativo que haya sido reconocido local o internacionalmente por su trabajo hacia la sostenibilidad; ii) un mínimo de 5 años de implementación de proyectos orientados a la sostenibilidad; iii) diversidad en cuanto al tamaño de su población estudiantil, ubicación geográfica (rural, urbana, semiurbana) y en cuanto al contexto socioeconómico en el que están inmersas.
Escuela Creciendo Juntos, Moreno, Argentina
Desde su creación en 1982, la escuela ha sido testimonio del poder transformador de la educación moldeada por y para la comunidad a la que pertenece. Moreno se encuentra en las afueras de la ciudad de Buenos Aires, y ha sido testigo de un importante crecimiento demográfico en los últimos 20 años y también de carencias de infraestructura educativa, especialmente para la educación infantil.
La escuela/institución Creciendo Juntos fue fundada por un grupo de familiares en respuesta a la falta de guarderías infantiles en el barrio y ahora es una escuela que cubre todos los grados, desde los 3 años hasta secundaria. En los tres últimos cursos de secundaria, se ofrece una especialización en Artes Visuales. Desde el punto de vista de infraestructura, es una escuela pequeña. Hay un número limitado de aulas, un patio y un campo multiusos que se utiliza para Educación Física y para juego.
La ubicación de la escuela y la comunidad que la rodea están profundamente entrelazadas con la misión y la filosofía educativa de la escuela. Con el tiempo, esto ha dado lugar a una educación orientada hacia la comunidad, que refleja la cultura, las necesidades, las tensiones, los problemas y las aspiraciones locales. En la escuela hay 539 alumnos y el alumnado representa la diversa constitución demográfica del barrio de Moreno, que abarca una amplia gama de entornos socioeconómicos. Sin embargo, sería acertado decir que la mayoría del estudiantado provienen de hogares de ingresos medio-bajos.
El objetivo pedagógico primordial de la escuela es el cambio social a través de un modelo educativo orientado hacia la comunidad y la justicia social. La escuela trata de promover la conciencia crítica y la participación activa en contexto. Estos objetivos se plasman en la integración de la justicia social, el activismo político y los principios cooperativos en el plan de estudios, en el ethos, y en las prácticas cotidianas. En particular, la atención se centra en las dinámicas locales que influyen en el proceso educativo, haciendo hincapié en el papel de la comunidad, la memoria histórica y el compromiso colectivo en el desarrollo de prácticas innovadoras e integradoras. La reflexión se desarrolla desde una doble perspectiva: por un lado, la capacidad de la escuela para responder a las necesidades de la comunidad y, por otro, la necesidad de abordar las tensiones y los límites que emergen de un proyecto educativo profundamente politizado.

Escuela Lozzo Atestino, Provincia de Padova, Italia
La escuela Lozzo Atestino, o Istituto Comprensivo di Lozzo Atestino en italiano, está situada en la provincia de Padova, al noreste de Italia. Esta escuela pública tiene nueve edificios en tres municipios vecinos: Cinto Euganeo, Vo’ y Lozzo Atestino. Los nueve edificios escolares están situados en un contexto semirrural, a unos 30 kilómetros de Padova. Acoge a 782 alumnos desde preescolar hasta secundaria. Según los miembros del equipo educativo entrevistados, la población estudiantil procede de un entorno socioeconómico medio-bajo.
Esta escuela tiene un fuerte foco en temas de robótica y tinkering. Su director es un formador reconocido a nivel nacional, ha publicado libros sobre liderazgo escolar y ha creado MOOCs sobre el uso de la inteligencia artificial en la Educación Primaria promovidos por el Ministerio de Educación que han sido muy populares. Además, en 2016 recibió el premio al “Mejor profesor innovador”.
En la Escuela Lozzo Atestino, las disciplinas STEM son priorizadas dentro del plan de estudios. Asimismo, existe una dedicación a la actualización de los avances pedagógicos. Esta se manifiesta en el compromiso de la institución con el desarrollo profesional, con más de 200 horas dedicadas a programas de formación destinados a fomentar un ecosistema educativo enfocado en el progreso. Este liderazgo colaborativo y visionario ha contribuido decisivamente a la reputación de la institución como centro de innovación educativa.

Escuela No.294, Jaureguiberry, Uruguay
La escuela Nº 294, comúnmente conocida como “La escuela sustentable”, fue construida en 2016. Está situada en Jaureguiberry, una pequeña localidad costera a 80 kilómetros de la capital de Uruguay, Montevideo. La Escuela Nº 294 fue construida por la ONG Tagma y ha ganado notoriedad internacional por ser reconocida como la escuela pública autosuficiente de América Latina. Fue la primera de una red en rápido crecimiento de escuelas de diseño similar construidas por la ONG Tagma en toda América Latina, incluidos Argentina, Chile, Ecuador, Perú y Colombia (Posada, 2024).
La escuela está situada en una zona de baja densidad de población cerca de la costa y ha adoptado un enfoque pedagógico centrado en la sostenibilidad ambiental. Está categorizada como escuela rural, y atiende a 85 alumnos de nivel socioeconómico medio-bajo. El edificio autosustentable es un Earthship, desarrollado originalmente por un renombrado arquitecto llamado Michael Reynolds, por lo que su diseño se basa en los principios de la permacultura, lo que incluye la construcción con materiales naturales y reciclados, calefacción y refrigeración pasivas mediante sistemas térmicos y solares, un huerto orgánico, sistemas de recogida de agua de lluvia y un tratamiento de aguas residuales.

Reflexiones sobre el uso del Fotovoz
Tras un taller centrado en el tema de la sostenibilidad, se concordó con el alumnado que hicieran una fotografía que respondiera a la pregunta “¿Qué es para mí la sostenibilidad?”.
Se les pidió que subieran la fotografía a Padlet, una plataforma sencilla y gratuita para crear pizarras colectivas. Los y las estudiantes también tenían que incluir un título y una breve descripción de la fotografía, especialmente dónde la habían tomado y por qué. Uno de los objetivos del uso del Fotovoz es proporcionar a las y los participantes una herramienta práctica para captar y compartir sus perspectivas sobre los retos sociales y medioambientales a los que se enfrentan sus comunidades, tanto a título individual como a través del diálogo y la creación colaborativos.
El uso del Fotovoz en la investigación escolar ofrece una serie de beneficios y desafíos que merecen ser explorados en profundidad. Este método, que combina la fotografía con la reflexión y el análisis grupal, permite a los y las participantes expresar sus perspectivas de manera visual y colaborativa. A continuación, se presentan algunos ejemplos de fotografías presentadas por estudiantes ante la pregunta “¿Qué es la sustentabilidad?” seguidas de reflexiones sobre la implementación, potencial y limitaciones del método.



Colaboración y cooperación
El Fotovoz es un método que requiere tiempo debido a su naturaleza colaborativa y cooperativa. Las preguntas se plantean y responden en grupo, lo que fomenta la participación activa de todos los y las participantes. Organizar la muestra junto con la comunidad puede aumentar el impacto del proyecto, ya que permite que los resultados reflejen verdaderamente las experiencias y opiniones de los participantes (O’Malley & Munsell, 2020)
Interculturalidad y diálogo
La pedagogía de Freinet destaca la posibilidad de hacer dialogar a estudiantes de distintos países y contextos a través de la fotografía y su posterior análisis. Este enfoque es especialmente valioso para el trabajo intercultural, ya que permite a los y las estudiantes compartir y comparar sus experiencias y perspectivas, fomentando una comprensión más profunda y global (Wang and Burris, 1997; Komaie et al., 2018). El enfoque intercultural en la educación busca promover el entendimiento y la colaboración entre estudiantes de diferentes culturas y contextos. El Fotovoz es una herramienta poderosa para facilitar este diálogo intercultural. Al permitir que los y las estudiantes capturen y compartan imágenes que reflejan sus experiencias y perspectivas, se crea un espacio para el intercambio de ideas y la construcción de entendimiento mutuo (García-Cano Torrico, et al., 2016).
En el contexto español, un estudio realizado en una comunidad de aprendizaje en Sevilla destacó cómo el enfoque intercultural puede transformar la práctica escolar. Los investigadores encontraron que el uso del Fotovoz permitió al estudiantado explorar y cuestionar conceptos de diversidad y diferencia, más allá de los marcadores étnicos tradicionales. Este enfoque práctico y hermenéutico ayuda a los y las participantes a comprender la complejidad y diversidad de sus pares, fomentando un ambiente de respeto y colaboración. Los resultados mostraron que los y las estudiantes desarrollaron una comprensión más profunda de sus compañeros y del entorno escolar, promoviendo un ambiente de aprendizaje inclusivo y colaborativo (García-Cano Torrico, et al., 2016).
Motivación estudiantil
El Fotovoz es una herramienta motivante para los y las participantes. Les permite expresar sus ideas y sentimientos de manera creativa, lo que puede aumentar su interés y compromiso con el proyecto. La participación activa en la creación y análisis de las imágenes puede hacer que los y las estudiantes se sientan más conectados con el tema de investigación.
Escritura colectiva y cosmovisión
La escritura colectiva es otro aspecto importante del Fotovoz. A través de la colaboración, se puede llegar a respuestas colectivas complejas y profundas sobre temas como en el caso de la sustentabilidad. Este proceso de reflexión y discusión grupal puede enriquecer el aprendizaje y fomentar una comprensión más matizada y holística de los problemas abordados.
La escritura colectiva es un componente esencial del proceso de Fotovoz. A través de la colaboración, los y las participantes pueden desarrollar respuestas complejas y profundas a preguntas importantes. Este proceso no solo enriquece el aprendizaje, sino que también fomenta la creación de conocimiento colectivo (Marmolejo Caicedo, 2021).
La escritura académica en contextos de bilingüismo e interculturalidad ha sido estudiada desde diferentes enfoques, incluyendo las corrientes decoloniales y los programas para evitar la deserción universitaria (Marmolejo Caicedo, 2021). Algunos estudios subrayan la importancia de reconocer y valorar las diversas formas de ser, conocer y hacer. La escritura colectiva permite que los y las participantes integren sus experiencias y conocimientos culturales en el proceso de investigación, creando respuestas que reflejan la diversidad de sus perspectivas.
Otro ejemplo es el uso de narrativas digitales y storytelling en la investigación escolar. El uso de narrativas digitales y el storytelling, combinado con el concepto de perezhivanie[2], proporciona un enfoque holístico y emocionalmente comprometido para el aprendizaje. Este enfoque es vital para abordar cuestiones complejas, como en el caso de sustentabilidad.
Los hallazgos de esta investigación destacan el potencial de las innovaciones educativas para fomentar conexiones más profundas entre estudiantes, sus comunidades y el entorno natural (Franco, 2023).
Retos y desafíos del método Fotovoz
El Fotovoz, aunque valioso para la investigación basada en la comunidad, presenta varias limitaciones y desafíos. Una de las principales limitaciones es la gran cantidad de tiempo que requiere el método, que exige una instrucción y una creación de relaciones significativas con los y las participantes de antemano para evitar la falta de compromiso (Wang y Burris, 1997). Esta demanda de tiempo puede aumentar el riesgo de que los y las participantes pierdan el interés o la motivación a lo largo del estudio (Walker, 2023). También surgen problemas éticos, en particular la necesidad de consentimiento informado, la propiedad de las imágenes y la gestión de las expectativas de los participantes (Wang y Burris, 1997). Además, la complejidad del análisis de datos plantea otro reto.
Aunque las fotografías pueden generar datos ricos y reveladores, su análisis y resumen suelen ser difíciles debido al gran volumen de imágenes y a la complejidad de las narraciones que evocan (Wang y Burris, 1997). Además, no existe un método normalizado para poner en práctica el Fotovoz, lo que da lugar a una variabilidad en la cantidad y la calidad de los datos recogidos. Esto incluye incoherencias en el número de fotografías tomadas y el nivel de interacción entre los y las participantes e investigadores (Mooney y Bhui, 2023). A pesar de estas limitaciones y desafíos, el Fotovoz sigue siendo una poderosa herramienta para captar diversas perspectivas de la comunidad con el fin de fomentar la acción social y comunitaria.
Conclusiones
El Fotovoz es una herramienta poderosa en la investigación escolar que ofrece múltiples beneficios, desde la colaboración y motivación estudiantil hasta la promoción de prácticas educativas inclusivas y sensibles al contexto. Su implementación requiere superar ciertas limitaciones tecnológicas, pero las oportunidades que ofrece para el diálogo intercultural y la escritura colectiva son inmensas. A medida que las escuelas buscan métodos innovadores para involucrar a estudiantes y comunidades en la investigación, el Fotovoz se presenta como una opción valiosa y efectiva.
El uso de herramientas tecnológicas como Padlet puede facilitar la implementación del Fotovoz, pero también presenta desafíos. Los y las estudiantes necesitan tener acceso a teléfonos o cámaras para capturar las imágenes necesarias. Esta limitación tecnológica puede ser una barrera en algunos contextos, pero también ofrece oportunidades para innovar y encontrar soluciones creativas (Komaie et al., 2018).
El uso del Fotovoz en la investigación escolar ofrece una oportunidad única para promover la interculturalidad, el diálogo y la escritura colectiva. Al promover que se compartan perspectivas a través de la fotografía y la reflexión grupal, se crea un espacio para el entendimiento mutuo y la creación de conocimiento colectivo. Estos enfoques no solo enriquecen el aprendizaje, sino que también fomentan prácticas educativas inclusivas y sensibles al contexto.
A pesar de las limitaciones metodológicas, esta metodología es interesante para explorar el potencial de las innovaciones educativas para fomentar conexiones más profundas entre estudiantes, sus comunidades y el entorno natural. Los resultados de la investigación invitan a explorar prácticas educativas más inclusivas, sensibles al contexto y relacionales. Estas prácticas deben ir más allá de los marcos individualistas e incluir conceptualizaciones epistemológicas como el sentipensar (Fals Borda, 1987) y el Buen Vivir (Escobar, 2017), promoviendo la responsabilidad y acción colectiva.
Bibliografía
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- Santinello, M., Surian, A., & Gaboardi, M. (2022). Guida pratica al photovoice Promuovere consapevolezza.
- Walker, K. D. (2023). Photo Voice. In J. M. Okoko & S. Tunison (Eds.), Varieties of qualitative research methods selected contextual perspectives (pp. 389–393). Springer. https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/03623319.2023.2243681
- Wallerstein, N., & Bernstein, E. (1988). Empowerment Education: Freire’s Ideas Adapted to Health Education. Health Education Quarterly, 15(4), 379–394. JSTOR.
- Wang, C., & Burris, M. A. (1997). Photovoice: Concept, Methodology, and Use for Participatory Needs Assessment. Health Education & Behavior, 24(3), 369–387. https://doi.org/10.1177/109019819702400309
[1] Esta investigación fue realizada para la formación de doctorado en ciencias de la educación en la Universidad de Padova. Se puede acceder a la tesis en este enlace: https://lnkd.in/dqCJpJaT
[2] El concepto de perezhivanie engloba tanto una experiencia como el proceso o reflexión posterior que, de forma instantánea o a lo largo del tiempo, se convierten en la base de nuestra identidad y de nuestra forma de ver y relacionarnos con el mundo (Blunden, 2016).
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